lunes, 10 de junio de 2013

PARA ENTENDER LOS GIRASOLES CIEGOS


Esta obra no es otra novela sobre la Guerra Civil más. No es otro libro de “rojos” más, ni una apología al comunismo, ni a la República ni nada de todo eso.
Trata sobre la Guerra Civil sí, sobre personajes que han sufrido las barbaridades del fratricidio, concretamente las experiencias de unos republicanos, pero también hay protagonistas supuestamente “afectos” al Régimen pero que detrás de esa máscara o debajo de esa fachada se encentran personas ficticias de carne y hueso. Me explicaré.
El autor combina datos ciertos con ficción, pero tampoco es una novela histórica. Es una compilación de cuatro historias cuyo núcleo central gira entorno a las vicisitudes de la Guerra Civil Española son cuatro personajes centrales rodeado por otros secundarios que también tienen mucha importancia ya que de la suma de todos ellos se concluye que ni los unos ni los otros ganaron ya que todos lucharon para defender “lo suyo” pero sufrieron mucho por el camino. Da igual si al final la Historia siempre la explican los ganadores porque siempre hay alguien dispuesto, como Méndez, a puntualizar, relativizar y matizar los hechos con datos contrastados. El autor no sólo noveliza la visión del bando derrotado sino que le devuelve su dignidad, le humaniza y lo legitima como un co-ganador. Perdieron “oficialmente” sí pero ganaron por el sólo hecho de resistir y de luchar. Hay un personaje que afirma que quizá hubiera sido mejor bajar los brazos desde el primer momento y que con una rendición prematura se hubiera asestado un golpe ganador e inesperado al Régimen y al bando nacionalista. ¿Quién sabe?. Pero lo cierto es que por orgullo, por honor o porque venimos de donde venimos (celtas y romanos grandes batalladores) nadie bajó los brazos. Y aquí está Méndez para explicar los avatares internos de los protagonistas de ambos bandos y para denunciar la absurdidad de la guerra y el genocidio que supuso.

Reseña  de Carme Folch .

Para leer el libro completo

Actividades tras la lectura 

Y el poema de Miguel Hernández...
 

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